La mente crea felicidad o sufrimiento ¿cómo lo hace?

Las neuronas son las responsables de nuestra actividad mental, trasmiten la información entre ellas y se comunican con todas las células del organismo a través de los neurotransmisores.

El hecho de que las neuronas se comuniquen, no tendría por qué ser negativo en ningún aspecto. El problema, es que tienden a establecer cierto tipo de vínculo entre ellas, en otros términos, tienden a comunicarse lo mismo una y otra vez. Cuando una idea se reafirma en tu mente durante mucho tiempo, se establece una red neuronal que relaciona hechos, conceptos o emociones de manera automática. En este sentido, si los patrones de conducta no se cambian, las neuronas seguirán comunicando lo mismo una y otra vez; eso sucede con los miedos.

El cerebro es muy flexible, puede cambiar los patrones de pensamiento, por lo que puede establecer una nueva red neuronal de las experiencias pasadas, pero para reconstruirse o modificarse es necesario la implicación consciente. Una buena forma de hacerlo es a través de la meditación, su práctica de manera regular altera algunas estructuras del cerebro, sobre todo, permite deshacer ciertas redes neuronales que condenan a repetir patrones de conducta destructivos.

Para poder alterar ciertos patrones, miedos, fobias o hábitos dañinos debemos prestar atención, estar alerta a nuestros actos y pensamientos. Es preciso hacer consciente ese patrón de pensamiento, reflexionar y alterarlo. Después, reflexiono sobre los hechos, aprender y hacer de la experiencia gratificante. Al momento, que soy capaz de mis propios prejuicios, soy capaz de evitar la condena de vivir una y otra vez los mismos comportamientos.

Las filosofías orientales insisten en señalar que la felicidad no está en los acontecimientos externos, sino en el modo en que los vivimos en cada experiencia. Es decir, que la felicidad está dentro de cada persona, en esa naturaleza brillante que es nuestra mente, capaz de convertir cualquier experiencia en satisfacción o infelicidad, y que alberga dentro sí la posibilidad de cualquier cosa; por lo que está en cada uno crear felicidad o sufrimiento.

Esther R.

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